
En la universidad de Tokio, el laboratorio liderado por Susumu Tachi desarrolló una solución inusitada. Cámaras instaladas en los retrovisores captan la visión que normalmente queda cubierta por las partes opacas de la carrocería. Las imágenes son entonces proyectadas por un headset que apunta el lugar dónde el conductor está mirando- si mira para la puerta, es como si estuviera viendo a través de ella.

Las imágenes coinciden con la realidad en ángulo y escala gracias al hecho de que las cámaras operan en estéreo: dos señales se sobreponen para definir lo que será proyectado. El headset también tiene un sensor de movimiento para saber la dirección de la mirada del conductor. Las superficies donde las imágenes son proyectadas son especiales: logran reflejar los rayos de luz directamente en la dirección a la fuente, en este caso, la cabeza del conductor.
Obviamente que para aprovechar todo el potencial del Transparent Cockpit, los autos necesitan ser proyectados para ello. Investigadores estiman que la tecnología será útil principalmente para conductores de vehículos comerciales de gran porte. El optimismo es grande ya que se cree que observar, de hecho, lo que ocurre alrededor del carro es más seguro y práctico que cualquier sensor o alarma de proximidad.
[New Scientist]
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